A propósito de la visita del Papa Francisco

El aporte de los hospitales de inspiración cristiana en la salud. Artículo escrito por el doctor Juan Guillermo Ortiz, en El Espectador.

 Artículo escrito por el doctor Juan Guillermo Ortiz, en El Espectador, ver artículo aquí.

 

“Todo lo que hicisteis por uno de los más pequeños de estos hermanos, me lo hicisteis a mí también” (Mateo 25:40).

El concepto de hospital lo iría conformando la historia a lo largo del tiempo. Los Griegos ejercieron una medicina personal y sin trascendencia de grupos humanos, los budistas en oriente al parecer tuvieron sitios donde cuidaban los enfermos, el imperio romano era cruel y duro frente a la enfermedad; desarrollaron auspicios para los heridos de las batallas. La figura del médico se movía entre el chamán o el curandero y pasaba por el barbero; donde el límite entre salvar o perder una vida era algo accidental. En general los enfermos eran despreciados, marginados y desterrados en algunos casos de los centros del desarrollo humano.

En el momento que Constantino en el año 311 D.C proclama el llamado edicto de “tolerancia” se permitirá difundir, defender y darle difusión al concepto ético del cristiano. En la parábola del buen samaritano se recoge esa actitud por el prójimo sufriente y determinará el concepto de “cuidado” de cualquier cristiano frente al que sufre basado en la caridad.

En el siglo segundo la ciudad de Cartago es azotada por una epidemia de “peste” y los ciudadanos deciden arrojar a las calles a los enfermos para salvarse de la enfermedad. Pero los cristianos de la ciudad en cabeza de su obispo deciden recoger a los enfermos y cuidarlos e incluso los llevan a sus casas.

En la edad media la orden Benedictina será conocida por dedicarse a cuidar a los enfermos graves y van a dedicar áreas de sus conventos a desarrollar hospitales y áreas donde el enfermo sea cuidado como lo “haría el mismo Cristo” Los monjes aprenderán el arte de la medicina y ellos mismos elaboraran medicinas y medicamentos.

La destrucción de la gran biblioteca de Alejandría permitirá que judíos y cristianos puedan recuperar, reconstruir y volver a escribir manuscritos de medicina que serían aprovechados por la abierta y tolerante medicina árabe que lograría una evolución importante.

Pero en Europa empezarían a fundarse las Universidades donde la facultad de medicina hace su aparición y se va desarrollando como una iniciativa cristiana. La cirugía avanza y como en el caso del conocido cirujano Guy de Chauliac que se inmortaliza con su obra: “ Chirugia magna” logra dar bases para la cirugía y la ortopedia.

Descubrimientos muy importantes en muchos campos médicos fueron realizados por personas que cumplieron un compromiso cristiano y menciono algunos de tantos : WilliamHarvey (circulación), Jan Swammerdam (vasos linfáticos y glóbulos rojos) y NielsStensen (fibrillas en la contracción muscular) fe, mientras que Albrecht von Haller, ampliamente considerado como el fundador de la fisiología moderna y autor del primer libro de texto fisiológico, era un devoto creyente; AbbeSpallanzani (digestión, fisiología reproductiva), Stephen Hales (hemostáticos, cálculos urinarios y ventilación artificial), Marshall Hall (acción del nervio reflejo) y Michael Foster (contracción del músculo cardíaco y fundador del Journal of Physiology) fueron algunos entre muchos otros. El avance de las técnicas quirúrgicas y la práctica. AmbroisePare mejoró el tratamiento de las heridas y realizó descubrimientos y mejoras quirúrgicas significativas. El descubrimiento católico de los gérmenes de Louis Pasteur fue un punto de inflexión en la comprensión de la infección. Dustin y Faraday, que descubrieron y propinaron el uso de la anestesia en la cirugía, eran bien conocidos por su fe cristiana, y el obstetra James Simpson, un creyente muy humilde, fue el primero en utilizar éter y cloroformo en la partería. James Syme, un excelente cirujano episcopal pionero, fue uno de los primeros en utilizar anestesia y técnicas asépticas juntos. William Halstedof Johns Hopkins fue pionero en muchas nuevas operaciones e introdujo muchas prácticas más pragmáticas (por ejemplo, guantes de goma), mientras que William Keen, un Bautista, fue el primero en operar con éxito en un tumor cerebral.

Así la colonia española difundirá el concepto de los hospitales que será manejado por diferentes órdenes religiosas y que en muchos casos generaran conocimiento a través de la fundación de hospitales universitarios en el nuevo mundo. En Colombia será la corona española la encargada de construir hospitales y en el caso de Santa fe de Bogotá aparece el primer hospital en 1564 cuando Fray Juan de los Barrios decide detrás de la catedral donar ese terreno para el Hospital de san Pedro.

En 1653 Fray Cristóbal Torres funda un colegio donde se pudiera estudiar la Teología de Santo Tomás de Aquino, jurisprudencia y Medicina. Así toma como parte el Hospital. Pero será en 1723 cuando se funda el Hospital San Juan de Dios que empezaría con una docena de camas y llegaría a tener más de doscientas. En Colombia son muchas las iniciativas católicas y de inspiración cristiana que han aportado al desarrollo de la salud.

Con todo lo anterior alrededor del mundo los hospitales católicos o con inspiración cristiana han dado un aporte a los sistemas sanitarios y al aporte del conocimiento en salud.

El jesuita Richard A. McCormick menciona: “la misión de cualquier institución de este tipo debería ser dar atención sensible a toda la persona que apoye el cuidado amoroso y el respeto por la dignidad personal”.

Dirigiéndose al médico católico en una oración en el año 2000, el Papa Juan Pablo II respecto a la profesión médica: “Tú que eres el Camino, dándonos el don de saber imitarte todos los días como médicos no sólo del cuerpo, sino de toda la persona, ayudando a los enfermos a andar con confianza en su propio sendero terrenal hasta el momento de su encuentro con el Señor”.

A través de innumerables programas, la Iglesia Católica Romana ha promovido un énfasis contemporáneo en la salud holística informado por la ciencia moderna, mientras continúa su énfasis en la espiritualidad como el más crucial para lograr todas las facetas del bienestar. Respecto a la doctrina social de la Iglesia inmersa en los hospitales se considera que aplicar la enseñanza social católica a las principales cuestiones contemporáneas nacionales e internacionales que tienen dimensiones morales y humanas significativas; se puede abogar efectivamente por los pobres y vulnerables y por una justicia y una paz genuinas en el campo de las políticas públicas; y fortalecer la capacidad de la Iglesia para actuar efectivamente en defensa de la vida humana, la dignidad humana, los derechos humanos y la búsqueda de la justicia y la paz.

Y respecto al aporte espiritual al interior de estos hospitales; están los sacramentos. Para los católicos, el sacramento de la Eucaristía proporciona la experiencia más íntima de la comunión espiritual con Cristo. Dentro de la teología mística (es decir, la teología sobre el desarrollo de la espiritualidad), la salud espiritual madura a través de un proceso dedicado al cultivo más profundo y profundo de una relación con Dios, la inmersión en el amor divino, las expresiones de esta relación en la vida corriente.

Y para terminar esta reflexión comparto las palabras del Papa Francisco en la misa celebrada en el parque Simón Bolívar en la ciudad de Bogotá el pasado 7 de septiembre : “En Bogotá y en Colombia peregrina una inmensa comunidad, que está llamada a convertirse en una red vigorosa que congregue a todos en la unidad, trabajando en la defensa y en el cuidado de la vida humana, particularmente cuando es más frágil y vulnerable: en el seno materno, en la infancia, en la vejez, en las condiciones de discapacidad y en las situaciones de marginación social”.

El reto para los hospitales Católicos o de inspiración cristiana esta entonces en lograr en sus procesos, programas de salud, proyectos de investigación, formación de personas y asistencia de familias y enfermos llevar esa defensa de la vida y lograr mostrar a una sociedad que la defensa de la dignidad trascendente de la persona humana es el ADN de su labor y misión.